Relato de la comunidad
El bochorno
Por Feli Eguizábal Fernández
El ecuador de julio ha pasado de largo y en el trayecto se queda, de visita, “la canícula” que habían pronosticado; esto supone vivir entre sudores que gotean como lagrimas por todo el cuerpo.
Por educación, como si de un amigo se tratara, recibimos el bochorno entre sonrisas y perdemos la oportunidad de dejarlo pasar de largo. El muy tuno sabe que nos cuesta trabajo soportarlo, que nos gustaría utilizar nuestra independencia y movernos con libertad.
Con risa maliciosa, se acerca de puntillas y nos envuelve en un abrazo que él cree de alegría y que para nosotros es mortal.