Relato de la comunidad

Fueron isleños a la fuerza y sin compromiso, cuando un mar salvaje de poder y frígido de sentimientos les negó la entrada a la tierra prometida y los llevó hasta aquella isla de acantilados heridos y

Por Gregorio Gaspar Torroba

Sobrevivieron gracias a utilizar la imaginación y de las hojas verdes sacar esperanza; a una tenacidad de anfibios, sin malgastar un hálito de mala sangre; y sobre todo a una redarquía en la que nadie era más que nadie.

Ahora su cayuco naufragado es una gran embarcación que recoge almas hambrientas de afecto y corazones desnutridos.

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