Relato de la comunidad

Oráculo

Por Jorge Zarco Rodríguez

El catafalco albergaba restos de cadáver, puestos ahí por solidaridad económica de vecinos del pueblo. La tristeza era generalizada, pero uno de los presentes dio muestras de una alegría en un principio injustificable. Dijo a voz en grito, que la repentina muerte del difunto había salvado a todo el planeta, pues en un futuro muy próximo aquel fiambre desencadenaría un desastre sin precedentes, que llevaría a la desaparición del homo sapiens. Lo decía de corazón o eso afirmaba, antes de que lo metieran en la ambulancia en dirección al psiquiátrico, y un rojizo hongo nuclear se asomara a lo lejos.

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