Relato de la comunidad
Mascarillas
Por pemmerich
Después de la pandemia, todos teníamos los músculos faciales endurecidos porque habíamos dejado de sonreír: el cubrebocas representaba un signo de gravedad y aislamiento. El día que eliminaron las mascarillas, un hombre empezó a reír estrepitosamente en un coche del metro. Sus fenómenas carcajadas contagiaron a los demás en una cadena de reflexión y conexión.
Lo natural es vernos reflejados en los demás, pero hemos creado una sociedad de «mascarillas» que nos separan: audífonos, teléfonos y aprensión en general. Vamos encalleciendo los corazones y solo el gesto sobrenatural de un loco puede extraernos de nuestra enajenación.