Relato de la comunidad
Oscuro Presagio
Por Diego Ángel Ballesteros Martínez
La MARIPOSA cruzó el aire nocturno dejando un rastro de destellos plateados, hasta posarse sobre una CALABAZA que reposaba junto al umbral del viejo granero. Un PERIQUITO, curioso, guardián del lugar, ladeó la cabeza para observar aquel prodigio imposible. Mientras tanto, en la CAZUELA de cobre hervía un brebaje que olía a bosque húmedo y promesas ocultas, agitado por manos invisibles de sombras del futuro. De pronto, la VENTANA del desván se abrió con un chirrido largo y profundo, dejando entrar un viento helado que apagó las velas. El silencio posterior fue tan denso que parecía anunciar un presagio ineludible.