Relato de la comunidad

FURIA

Por GOLOSINAS LITERARIAS

Tras la lluvia, llegaba el fango, los zapatos sucios y los atascos de tráfico. Algunos comerciantes se ponían las botas vendiendo paraguas y no faltaban los que imploraban al cielo más lluvia para regar los campos después de meses de pertinaz sequía. Ciertamente, nunca llovía a gusto de todos, pero aquel diluvio sorprendió a la población entera, a tenderos y agricultores, a maestros y colegiales, a…, a todos.

Entonces, aparecieron los oportunistas con sus pancartas y chalecos partidistas buscando culpables, y ahí siguen buscando, enfangados hasta las trancas mientras las soluciones llegan con cuentagotas y el cielo vuelve a oscurecerse.

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