Relato de la comunidad

INSPIRACIÓN

Por Elena Bethencourt

Cuando la luz despertó a Don Quijote, salió en busca de aventuras. Sancho lo acompañó por solidaridad. El hidalgo vio una dama en apuros y le brindó su ayuda. Se llamaba Dulcinea y era la mujer más bella que había visto. Le ofreció un anillo de compromiso. Ella aceptó, pero el mismo día de la boda, Cervantes decidió que aquella historia era demasiado ñoña. Hizo una bola con la página y la tiró por una ventana que daba a los molinos. Pensativo, tachó la palabra «Fin» y, para ALEGRÍA de millones de lectores, escribió quinientas páginas más.

← Volver a todos los relatos
Saltar al contenido