Relato de la comunidad

El monje custodio llegó escoltado por dos guardas. Empujaba suavemente el carrito para minimizar las vibraciones provocadas por el suelo centenario del monasterio.

Por GOLOSINAS LITERARIAS

Intenté acercarme pero fui interceptado por los vigilantes.

-Solo él puede acunar al incunable -dijo un guarda señalando al anciano bibliotecario.

El monje, pertrechado con mascarilla y guantes, levantó cariñosamente a la primera criatura parida por una imprenta.

El libro venía abierto por un folio manuscrito por Johannes.

El texto de la dedicatoria, a un lector desconocido, quedó grabado en mi memoria. CINCO PALABRAS para archivar en el disco duro del alma:

“Lee y comparte lo leido.”

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