Relato de la comunidad

Las persianas de nuestra habitación no cerraban muy bien. Como cada día los primeros rayos del amanecer, me despertaron, mientras se despertaba mi marido con mi mirada encontré en la pared una cucarac

Por Perico

Aquella mañana tenía que recoger un premio por la publicación de un libro. El premio consistía en una sortija de oro donde me encontré un tesoro que se encontraba grabado en su reverso, que decía que el que tuviera la sortija, tenía la suerte de poder saborear la felicidad en cada instante, llevando aquella sortija puesta.

Ahora cuando me pongo la sortija, recuerdo aquel amanecer tan asqueroso.

← Volver a todos los relatos
Saltar al contenido