Relato de la comunidad

Toda la corte anduvo pendiente de la salud de la reina Macarena. Se hallaba inapetente, mustia, ojerosa y cabizbaja.

Por Beatriz Martínez Campos

Las opiniones contradictorias del séquito, acerca de lo que sería más o menos cabal, justo y conveniente a la hora de regir el reino, no dejaban de girar en torno a su testa.

_ ¡Diantres!

Exclamó la reina mientras arremolinaba el camisón entre sus piernas.

_ ¡Por la gloria de mi madre, que no dejaré a estos mentecatos anular mi voluntad de dirigir!

Y con el ímpetu de un río que desemboca, descubrió las opacas cortinas, y admiró su reino de tres soles.

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