Relato de la comunidad
OPA HOSTIL
Por Aman L. Lordén
Vino sin que nadie le invitase, y encandiló a todos los presentes con sus elegantes ademanes y su arte al expresarse. Su cálida mirada inspiraba confianza y su generosidad de movimientos le convertía en la compañía ideal para no morir de aburrimiento en aquella fiesta de empresa. La noche se desenvolvía en un ambiente de mágico compañerismo, donde todos nos preguntábamos quién sería.
El misterio se resolvió en el sorteo del fin de fiesta. Nos entregó a cada uno un sobre etiquetado con nuestro nombre. Dentro, firmando las cartas de despido, iba el suyo.