Relato de la comunidad

MEDITERRÁNEO.

Por Pepe Sanchis

Cuando volaba, siempre sentía la misma sensación. El calor le subía por todo el cuerpo apenas entraba al avión. Y encima no pudo encontrar otro asiento más que ventanilla. Pero quizá el piloto era diferente y casi disfrutó del despegue. En lugar de cerrar los ojos como hacía siempre, la luz del sol atrajo su mirada al exterior. Nunca había sentido tanto placer atravesando el Mediterráneo. Y durante el trayecto, su desconocido compañero de viaje, con su alma de poeta, convirtió un aburrido viaje de negocios en el inicio de su relación sentimental.

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