Relato de la comunidad
Asoma a tu rostro un PELLIZCO de felicidad.
Por Carmen Pérez
Duermes plácidamente mientras te contemplo. A los pies de tu cama dejaste doblada tu MATALARAÑA, exhausta de regalar energía. Miro tu sonrisa dormida y sé que todavía sueñas con castañuelas y PALILLOS, sé que escuchas su POSTICEO frenético como el sonido con que se alcanza el climax. Y sé, también, que danzas con la fonética de las castañuelas en un RIA-PITÁ casi perfecto.
» Madre- me decías con voz infantil- quiero ser bailarina.»