Relato de la comunidad

.

Por Gregorio Gaspar

Y con esa desgana apartó el edredón con los pies y se levantó. Subió la persiana y miró el colgante de macramé que se veía en la casa de enfrente. Como un reloj suizo, una mujer rubia de bote, de pelo enmarañado y grandes pechos redondeados, que se marcaban a través de un camisón semitransparente, se asomaba en la otra ventana . Se miraban unos instantes, arrugando la piel de los ojos, como en un duelo a muerte. Después desaparecía.

Un halo de luz índigo flotaba entre las fachadas.

← Volver a todos los relatos
Saltar al contenido