Relato de la comunidad
A diferencia de todos los girasoles,…
Por Rafael Blasco López
A diferencia de todos los girasoles, giré mi cabeza trescientos sesenta grados, subiendo por las paredes hasta el techo. Ojalá al escupirle, hubiera podido traspasar al estúpido tulipán negro llamado padre Carras. ¡Qué cansino con que el mal saliera de mi cuerpo! Llega el invierno, mala época para mí; aunque veréis como se esparcen mis frutos negros alrededor de los bancos de los parques. Ya sé que soy inefable, pero, ¿alguno sabe lo difícil que es ser niña del exorcista girasol en un invernadero? Ojalá me adoptes, prometo muchas pipas del mal en tu hogar para los ratos muertos.