Relato de la comunidad

ABDICACIÓN

Por Carmen Cano Soldevila

Aunque los dragones secuestran princesas incautas, hubo en un reino un dragón que apuntaba más alto. Llegó hasta la cámara real y aisló al monarca mientras los súbditos celebraban la caída del absolutismo.

De nada le sirvieron al rey ni la espada que había vencido en cien batallas ni el casco que lo había protegido en tantas lides. Encerrado en su propio castillo, atemorizado por el fuego del dragón, perdió la cordura y acabó, como un nuevo Calígula, por nombrar sucesor a su caballo, que desde entonces galopa con libertad, para regocijo de los ciudadanos, por la recién estrenada república equina.

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