Relato de la comunidad

Aire

Por Feli Eguizábal Fernández

«Eres demasiado serio»: le dicen. «No tienes sentido de humor».

Pero lo cierto es que lo rechazan porque no quiere quebrantar su lealtad, ese delicado vaso que con un pequeño golpe se hace añicos.

Aseguran ir en vanguardia, pero lo cierto es que estrenan unas trincheras que carecen de espacio para albergar los valores heredados; un cuadrilátero construido con otro tipo de geometría sin cabida para semejantes esperpentos.

Se aleja de ese núcleo humano en el que todo vale para su causa.

Cuando alcanza el monte, una bocanada de oxígeno arrastra las células muertas de su cerebro.

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