Relato de la comunidad
ALETEOS
Por Javier Puchades
A través de los cristales del ventanal, contempla el vuelo de un colibrí que rompe la monotonía y el silencio de la tarde. Su aleteo, en torno a la maceta de romero que hay sobre el alféizar, le hace recordar sus tiempos de bailarina, cuando la música daba alas a su cuerpo para dibujar sentimientos en el aire.
Al comenzar su mente a sentir el movimiento, entra su madre en la habitación: —Victoria ¿te bajo un poco la persiana para que no te moleste el sol?
Ella, desde su cama, pestañea dos veces para decir que no.