Relato de la comunidad
AMANTES
Por Rosalía Guerrero Jordán
Sabe que no me creo la MENTIRA que me cuenta cada domingo cuando viene a mi casa. Aun así, me la suelta, mientras se come la PAELLA que se interpone entre los dos. Yo sonrío como si me la creyera, como si todavía fuera posible evitar este naufragio.
Después, a la hora de la SIESTA, hacemos el amor y él se queda dormido. Yo recorro con la mirada cada rincón de su cuerpo desnudo, mientras pienso que lo nuestro está OBSOLETO. Entonces, dibujo un agujero de GUSANO en la pared y salto dentro para escapar de él.