Relato de la comunidad

AMAR

Por GOLOSINAS LITERARIAS

Aquello era un apetito desmedido, un hambre voraz, una pasión desbocada que le conduciría hasta el abismo. Un manjar tan adictivo como el aire que exigimos trece veces por minuto, que diría el poeta. Pero en esos giros inescrutables del destino, la oscuridad del abismo se tornó en luz cenital. Algunos lo llamamos FE en CRISTO, otros, sin mayor precisión teológica, prefieren llamarlo AMOR. Llámenlo como quieran, pero no teman adentrarse en esa senda de entrega a los demás. A pesar de los sinsabores de la travesía, al final del recorrido, la vida habrá tenido sentido.

¡FELIZ NAVIDAD!

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