Relato de la comunidad
Amores de abuela
Por Paula Emmerich
«El Alzhéimer, con cuidado, paciencia y prevención, se puede gestionar», dijo el médico y Manuel lloró: su abuela era padre y madre para él. Implementaron nuevas rutinas para sobrellevarlo mejor y se adaptaron. Una madrugada, ella se levantó con urgencia: «Manu, vas a llegar tarde al colegio». A pesar de la hora, le había preparado la lonchera sin olvidar ningún detalle. El nieto le dio un beso y partió más temprano que nunca.
En el almuerzo, miró su lata de Star Wars con una sonrisa. «¿Y eso?», le preguntó su jefe. «Amores de abuela», respondió con ojos vidriosos.