Relato de la comunidad

AMORES PROHIBIDOS

Por Mª Luisa Pérez Rodríguez

Siempre nos veíamos a través de la reja y con la luz de una pequeña lámpara que proyectaba sombras sobre las paredes y me hacían recordar a Tinizaki y su maravilloso libro: » El elogio de la sombra». Me parecían enigmáticas y también sugerentes, según yo tenía el ánimo. Lo demás, penumbra. Detrás de él, a pesar de la noche e iluminados solo por la luna, adivinaba el árbol y la palmera que me vieron crecer, y añoraba tocar la textura de sus troncos y la humedad del musgo adherido en sus concavidades. Pero ya era imposible

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