Relato de la comunidad
ANNA.
Por Ginés Carrascoso
El crecimiento de la enfermedad era evidente. El descubrimiento de Anna, había conmocionado a la comunidad científica. Serendipia, comentó alguien. Aún con las dudas de los primeros análisis, los informes afirmaban que nada pudo haber sobrevivido en aquel planeta. Entonces, ¿ella?. Y ahora, ¿cuál era el camino?, ¿más análisis?. Decidí atajar el problema de raíz. Amarrada en la cama, vigilaba la jeringuilla mientras me acercaba. Empezó a…¿soplar? Era como un bufido nauseabundo que me envolvía. Rápidamente me agarré el cuello, ¡Dios!. Después el techo parpadeante, y su rostro que aparecía ante mí despacio, pausado, como en un exorcismo.