Relato de la comunidad

Anónimo

Por Feli Eguizábal Fernández

Metime donde no supe y me agarró la desidia que no corresponde a mi condición de ser. En viendo su error, lo quise reparar, pero me tomaron por loco y allí que me encerraron con otros que hacían macramé pasa matar el rato.

Que soy guerrero y quiero destruir los cimientos de la vieja escuela, dicen: yo me sublevo y me convierto en un rebelde y no pueden conmigo. Mi piel se trasviste de amarillo como hiel venenosa y luego…

Índigo es mi nombre, y para no olvidarme de ello, cada mañana imploro, como Teresa, y muero porque no muero.

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