Relato de la comunidad
Apuré la copa, los ojos puestos en su figura. No estaba sola.
Por Alicia Manzanares Jiménez
Se giró hacia mí con un destello de picardía en la mirada que avivó mis celos.
La perdí hace mucho, pero el amor por ella seguía instalado en mis entrañas y me desangraba por dentro.
Un ligero viento se enredó en su larga melena trayéndome aromas que pensaba olvidados. El mismo perfume.
Recordé sus palabras: “me amarás siempre”
Me levanté, la tomé de la mano, le dije: “tenías razón, sigo amándote”
Rio abiertamente, posó sus labios en los míos y me ordenó: “déjate de fruslerías y llévame contigo”