Relato de la comunidad

ARMISTICIO

Por PILAR ALEJOS MARTINEZ

Salí a su encuentro, en un último intento de que firmásemos la paz. La libertad no se obtiene porque lo diga un papel. La verdad es que esto no servía para nada. Él era incapaz de reconocerlo, le faltaba honradez. No aceptaba la nueva situación. Permanecía agazapado en la oscuridad como si fuera invisible, pero yo sabía que estaba allí. Notaba su aliento y escuchaba su ronca respiración amenazante. Intentaba ignorarlo, pero aquello lo enfurecía todavía más. El miedo me paralizaba por completo.

Llegamos al acuerdo de compartirlo todo al cincuenta por cien. Unos días yo sería Sara y otros Samuel.

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