Relato de la comunidad

Aunque no sabía dónde se hallaba,…

Por Lili Del Riego

Aunque no sabía dónde se hallaba, el inhóspito lugar se le hacía visceralmente familiar. El calor insufrible. Abrasador. Su ropa y cuerpo chamuscados. Las llamas dispersas, chisporroteando en la distancia. ¿Cómo había llegado hasta allí? Poco a poco, unas imágenes desarticuladas fueron aflorando en su cabeza… Su pequeño avión. El fuselaje vibrando en la tormenta eléctrica. La explosión. Una luz intensa. Después, la intolerable canícula de aquel paraje árido y apocalíptico… Intuitivamente, su mirada atónita se anegó en lágrimas. Le fallaron las piernas. Derrumbado, llorando, el infeliz creyó por primera vez en la inmortalidad del alma.

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