Relato de la comunidad
Batalla perdida
Por Maite Vieco Martínez
La legión otea el horizonte. Las piernas tiemblan, víctimas del cansancio y la emoción de saber que su hazaña quedará en la memoria nacional. Antes toca enfrentar la realidad: derrotar al nuevo anfitrión y regresar a Roma. Después, la gloria.
—Julia, ¿qué acabo de explicar?
Levanta la cabeza. El libro cae al suelo.
—¿Que los gladiadores se cansaban mucho?
La profesora se quita las gafas. Mira el reloj. Resopla.