Relato de la comunidad
Calma
Por Juan Francisco Mencía Murga
No te quisiste despertar, y nos dejaste esperándote. Te pudo el sueño. Ahora estarás de controlador de mareas. Parece que te estoy viendo, riendo casi en espasmos: “Marea del Este, te estás desviando”, y fruncirás el ceño. “Ya te diré cuando has de rolar”. Y la marea, mimosa, te hará arrumacos para que la dejes cambiar a Oeste, pero tu, firme, con el orgullo de un general en jefe, la mantendrás en su sitio.
Culminaste con éxito tu “ópera prima”, la más difícil, la de vivir y ser querido. La primera la clavaste. Si la segunda no salió mejor fue nuestra culpa.