Relato de la comunidad
Cayo
Por Juan Francisco Mencía Murga
La dueña sabe que tiene que calentar una copa y servirle un vino de pitarra rojo y dulzón. Entra en el bar y toca, desatalentado, la madera del mostrador, señalando, angustiado, un andamio bajo el que ha tenido que pasar. Coloca sobre la mesa, mientras saca del bolsillo una cajita de latón, un libro cuya portada reza: “De Agricultura” Marco Porcio Catón.
Manuela, conciliadora, le riñe.
-¡Ay la sensatez! ¡Con lo que has sido…!
Cayo pone una pizca de canela, tomada de la cajita, en la copa.
– Es vino mesalina, afrodisíaco. La canela le da textura. Lo dice el libro.
– Anda que…- murmura Manuela.