Relato de la comunidad

CLIENTES CABALES

Por Damián Rotman Cleiman

El taxi pirata se detuvo en la cuneta. Él murmuró un embuste sobre cuentas bloqueadas, traicionado por sus propios temblores febriles. Nadie debatió su excusa. El pistolero ni siquiera se dio la vuelta; simplemente apretó el gatillo. El chófer encendió el taxímetro de nuevo. Limpiar la tapicería iba a exigir un sobreprecio que siempre pagaban los clientes cabales.

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