Relato de la comunidad
Como un perro verde
Por Amalia Martínez Fernández
Noté un mordisco en el estómago. Era como si de pronto me hubiese convertido en un perro verde, un ser extraño e inexistente. Su interrogatorio capcioso me empequeñeció hasta hacerme casi desaparecer.
Respiré hondo para convertir mi nulidad en valentía, y encontrar la serenidad suficiente para hacer frente a su mirada. Sus insultos ya no me hacían daño, los escuchaba en la lejanía. Rebotaban en mis oídos ante el escudo protector de la indiferencia.
Me sentí libre en cuerpo y alma, libre para ser yo misma sin coacciones.
Me marche pisando fuerte…en el aire, se perdieron sus palabras.