Relato de la comunidad

Cosas que pasan

Por Paloma

Miré la taza de café, dejé caer dos azucarillos dentro y los hice navegar ayudado por el inestimable remo de la cuchara. Al cabo de escasos segundos, se comenzó a generar un tornado y su vórtice me engulló entero. A brazo partido me tuve que enfrentar a las turbulentas y negras aguas, pero brazada a brazada logré prosperar en mi empeño de alcanzar aquella lejana orilla de porcelana blanca. Tomé impulso y, de un salto, volví a la silla. El atónito camarero me miraba con insistencia y yo, estirándome la ropa, decidí actuar como si no hubiera pasado nada.

← Volver a todos los relatos
Saltar al contenido