Relato de la comunidad

Cuadrilátero

Por César Daniel Delgado

—Odio viajar—el perro, echado en la silla posterior, miró de reojo a su amo: conducía y dibujaba gestos con una mano, tratando de comunicarle algo a la mujer, quien sostenía en su regazo a los tres gatos recién nacidos, un embrollo de abrazos y garras felinas que soltaba pelos multicolores por todo ese diminuto espacio.
—¿A dónde vamos? —el perro oyó una voz frágil, diminuta.
Se puso en alerta.
—Al parque, espero—un gatito asomó la trompa y se encontró con los ojos del viejo pastor.
—Odiamos el parque. Vamos a comer algo—le respondieron los gatitos.

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