Relato de la comunidad

Cuando divisó la cabaña donde habitaba junto a sus hermanas agradecio su suerte, no todos los días te detiene la malvada Inquisición y sales solo con unos latigazos, temió que la desollaran viva e hic

Por José Antonio Sobrino

Un relincho a su espalda la puso en alerta, la seguían. Corria todo lo deprisa que podía maldiciendo su ingenuidad, la habían soltado para capturarlas a todas. Llegando a la casa lo supo, para salvar su ciencia, tenía que proporcionarles tiempo suficiente para huir, había que entretener a los hombres del obispo, se sacrificaria para que ellas pudieran vivir.

← Volver a todos los relatos
Saltar al contenido