Relato de la comunidad
Cuando le dije a Ana que para su fiesta de cumpleaños traeríamos a un ilusionista, me miró como si yo mismo hubiese sacado un conejo de la chistera. Sus ojos reflejaron asombro y hasta enfado.
Por CARMEN ROSIQUE
-Pero papá, me dijiste que vendrían todos mis amigos.
-Claro hija, y estamos preparando un espectáculo para todos vosotros. Mira, ahora vamos a abrir esta caja que nos ha enviado el mago y a ponerles el nombre de tus amigos a cada una de las varitas. Serán las invitaciones.
La incredulidad se adueñó de su pequeño cuerpecito y más que sorpresa todos sus gestos transmitían terror:
– Pero tú sabes la que se puede liar si cada uno tenemos una varita en nuestras manos ¿tú no has visto Harry Potter, papá? No las mandes por favor, que no venga tampoco ese hombre, deja que juguemos a polis y cacos o al escondite, y guarda también todas esas sillas que tienes preparadas, no vamos a necesitarlas.