Relato de la comunidad
Desayuno
Por Marilin Carabajal Navarro
Jo amaneció temprano, acariciado por la luz de la ventana. Frotando sus ojos caminó a la sala. Buscaba el bulto en la mesa. No comprendía que los desayunos no aparecían por arte de magia.
Su madre apareció con un cartel de grandes letras. Su amor no le permitía resignarse. Colgándolo fuera, abrió la puerta para exhibir sus pocos muebles. Jo miró el desfile de vecinos que salieron como entraron. Su madre suspiró.
Al rato, el desfile se repitió en una improvisada solidaridad colectiva dejándoles la mesa llena. Jo la abrazó fuerte. Una lágrima le descubrió su humanidad entre tanto coraje.