Relato de la comunidad
Desolación
Por MARIA FELISA EGUIZÁBAL FERNÁNDEZ
El bosque, que el fuego ha calcinado, ha dejado tras de si un silencio que no invita al descernimiento, pero el águila danza y espera paciente. Sabe que el que aguarda vence.
Lentamente, llena su chistera y regresa al nido complacida y feliz al comprobar el ruido que los aguiluchos forman ante el suculento despertar.
En el entretanto, diferentes especies lloran la ausencia de los que no han sobrevivido.
Se quema la flora, perece la fauna y nosotros, impertérritos, miramos como sucede una devastación tras otra, sin intentar evitar la siguiente, que también llegará, hasta desolar el país.