Relato de la comunidad

DRAGONES

Por Galilea

Justo allí, en lo más profundo, existía un dragón durmiente al que un valiente guerrero, pertrechado con afilada espada, escudo y casco mantenía constantemente vigilado.

Pasaba ya media vida desde que partió del castillo en su búsqueda, montando brioso caballo de crines doradas. Ahora, debía esperar paciente a que el dragón despertase y saliera de su cueva. Tenía que estar preparado, matarlo sin mediar palabra, sin ofrecer clemencia, sin escuchar sus súplicas. Y sobre todo, evitando mirarle a los ojos. Si lo hacía no sería capaz de darle muerte. No sería capaz de acabar… con esa parte de sí mismo.

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