Relato de la comunidad
Ecos
Por Silvia Gabriela Vázquez
En mi pueblo pequeño o en tu ciudad inquieta, el aire es una inmensa caja de resonancia de todo lo que ocurre: La cultura de paz; cada acto de amor brotando solidario; el “nosotros” aquí, a flor de piel. Y siempre, las palabras de apoyo, por supuesto, para quien no ha descubierto todavía que no habrá otra manera de salvarnos, excepto que abracemos lo distinto.
En cualquier gris ciudad -apuro y vértigo- o en el verde silencio de un pueblito, la mejor calidad del aire llega… ¡cuando resuena, enérgico y valiente, el eco inconfundible de lo bueno!