Relato de la comunidad

El amanecer.

Por Juan de Dios

Había recibido “las cinco palabras” poco antes de ir a dormir.

La mañana siguiente se presentó nebulosa, aunque dentro de un templo las sensaciones se pueden relativizar, como también los pensamientos.

Aquellos estilizados ventanales permitieron que una inesperada claridad abriera la senda de la reflexión de quien, casi sin pretenderlo, había accedido a la única y solitaria nave.

La caricia de luz alumbró un amanecer emocional, una fuerza muy poderosa.

Después de aquel baño introspectivo y liberador, de energía difícilmente contenible, se produjo un amanecer espiritual que me permitió entender que sería capaz de crear mi nuevo día.

← Volver a todos los relatos
Saltar al contenido