Relato de la comunidad

EL CORREO ELECTRÓNICO

Por Javier Puchades

Siempre fuimos almas gemelas. Por eso, no me extraño que cuando pensaba en él apareciese un correo suyo en mi bandeja de entrada. Aunque, me sorprendió bastante, mi intuición me hizo ver que era imposible. Entre nosotros, todo terminó hace diez años. Recuerdo, que la última vez que lo vi fue aquella noche en el puerto. Para asegurarme que no estaba loca y que todo era producto de mi fantasía, abrí el cajón y cogí el recorte de periódico. Allí ponía claro: «ENCONTRADO EL CADAVER DE UN HOMBRE ENTRE LAS ROCAS DEL ESPIGÓN». Menos mal. Estaba segura de que lo vi caer cuando lo empujé.

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