Relato de la comunidad

EL DISFRAZ PASAJERO

Por Alicia Meseguer Gamero

Mi abuela Juana me enseñó a navegar sin barcos: ponía una cacerola en el suelo y remábamos con cucharas en un océano de baldosas bicolor. Creábamos olas zarandeando mantas roídas. Así intentaba generar recuerdos que no costaran dinero. Cuando llegó la factura de la luz, hubo que enfrentar la oscuridad jugando a las sombras chinescas. Y entre risas, descubrimos que se podía prosperar con un ejército de conejos proyectados en la pared. El secreto era simple: actuar como si la pobreza fuese un disfraz pasajero y liviano… y nunca, jamás, permitir que los niños lo adivinaran.

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