Relato de la comunidad

El golpe resonó en mi cabeza como cien tambores al unísono e hizo que cayera y que mi cabeza golpeara contra la mesa, dejándome apoyado como un muñeco de trapo. Empecé a notar el ojo hincharse y latir

Por Adrián Malagón Leiva

Un dolor, como el de mis peores estados febriles, se apoderó de todo mi cuerpo y vi, delante de mí, una figura erguida como un pistolero. Todo me sacaba de mis cabales… El fin…

← Volver a todos los relatos
Saltar al contenido