Relato de la comunidad
El hombrecillo
Por Ulises de Laney (@UdLaney)
(Tercera parte)
El verano llegó a las montañas y el hombrecillo había crecido lo suficiente para poder viajar. Abandonó su cabañita un atardecer con un petate al hombro y tras un largo camino llegó a un puerto donde pudo nuevamente relacionarse con humanos. Le ofrecieron un puesto de camarero en un transatlántico y tras una barra se especializó en servir café.
Allá estaba recordando sus vidas anteriores en un árbol y en la montaña cuando algo sonó en la proa del barco… ¡Un iceberg! El transatlántico empezó a hundirse y… No había suficientes salvavidas.
Pero entonces su cuerpo extrañamente empezó a brincar…