Relato de la comunidad
El perfume
Por Amalia Martínez Fernández
Intento mantener el equilibrio, a pesar de mi tendencia a ser ecléctico, ya que, más de una vez, he conseguido poner en contra a mi amada esposa.
Durante uno de sus viajes, decidí construir un jardín horizontal en el amplio salón.
Al regresar, fue directa a darse un baño de sales perfumadas. Después, se sentó en el mullido sofá.
Con cara de estupefacción, las aletas de su nariz comenzaron a moverse por el olor a estiércol. Cogió el cenicero de metacrilato lanzándolo contra mí. Menos mal que conseguí esquivarlo.
No creo que sea para tomárselo así, es la última moda.