Relato de la comunidad
El silencio de los corderos
Por Jesús Garabato Rodríguez
Recuperaré la última de mis balas, la de plata, del fondo de la cesta. Una vez cumplida mi venganza solo me quedará escanciar el más dulce licor sobre su sangre, y libarlo mientras, atento, gozaré de su voz, ahogada en súplicas inanes. Y sí, luego continuaré leyendo unas cuantas páginas del libro hasta que, poco a poco, me venza el sueño.