Relato de la comunidad
El teatro se vuelve refugio,
Por rosagua
la música calla a la espera.
El bailarín cuelga sus zapatillas
a modo de bandera
mientras se calza los zapatos de claqué.
Subido al escenario,
se revela.
Sus pues chocan,
las suelas gritan,
revientan el suelo
protestando con fuerza
que pare esta absurda intrusión.
Nadie debe actuar
con el ruido de fondo
de las bombas,
entre gritos y carreras
llantos,
sollozos,
sufrimiento que se mastica y duele.
Sobre la soledad del escenario,
el bailarín clama:
«Parad esta absurda obsesión,
que la guerra y la muerte cejen su empeño,
que la Paz sea el próximo estreno».