Relato de la comunidad
El vello a través de los años (Parte III)
Por marolayo
A los treinta decidí quitármelos para siempre, con ese maravilloso invento que yo denominé “El vello socarrat”, comúnmente láser capilar, porque, aunque ya no me importaba si me miraban o no y mucho menos las críticas de los demás, estaba harta del desagradable olor a cera, del insoportable dolor de los tirones y muy cansada de sufrir para estar bella.
Volvió a mí el olor a azahar de aquel calcetín que mi madre me ponía para ir al colegio, mientras me decía con un beso en la frente: ¡No te metas en fangos, salmonete y estudia mucho, corazón mío!