Relato de la comunidad
EL VIAJE
Por Rafael Peralta
Ahora, al mirar atrás, inmersa en esta confusa emoción cargada de clarividencia y estupidez, me pregunto cómo pude ser tan ingenua. La memoria me devuelve un relato distinto del que viví. Me fascina cómo el tiempo modela la realidad, alumbrando formas incompatibles de presente y pasado. Nunca tuve miedo. Nunca sospeché. Pero hoy lo veo claro: solo un asesino podía ser tan buen anfitrión. Roma transformó mi propósito por completo. Llegué buscando amor y ahora, de vuelta, limpio mi reglamentaria mientras sostengo su mirada a través de las rejas.